lunes, 16 de julio de 2012

!Ven te muestro mis calzones y me los bajas con la boca!

Sólo puedo pensar en un momento de pequeños instantes marcados en nuestra retentiva sexual, donde Liz me mira y sonríe sólo un poco, para mas adelante soltar una carcajada silenciosa haciéndome entender que también a ella se la comen los nervios el hecho de saber que a ella como a mi, parece ser que gustamos de mujeres y que ese gusto es tan de ella como el mio y que en este preciso instante nos damos cuenta que es algo secreto y dulcemente oscuro. Me mira con esos ojitos pequeñitos y mordiéndose un poco el labio, bajando lentamente su mirada por mi cuello, deteniéndose en mi escote y recorriendo mi abdomen rápidamente, con afán de llegar a ese punto intermedio que cada por cada segundo se siente mas ligeramente húmedo, haciendo perder en control y lanzándome hacía ella poniendo mi boca en su oído izquierdo causándole una pequeña erizada en su cuerpo y diciéndole la frase que pensé mas justa para este caso que pueda expresar el deseo de toda ella, una frase que tenga la temperatura propia de mi aliento en su cuello y susurrando lentamente para que mis palabras queden claras y nunca olvidadas en su mas pervertido pensamiento, 


!Ven te muestro mis calzones y me los bajas con la boca!

1 comentario:

  1. Sólo puedo pensar en un momento de pequeños instantes marcados en nuestra retentiva sexual, donde Liz me mira y sonríe sólo un poco, para mas adelante soltar una carcajada silenciosa haciéndome entender que también a ella se la comen los nervios el hecho de saber que a ella como a mi, parece ser que gustamos de mujeres y que ese gusto es tan de ella como el mio y que en este preciso instante nos damos cuenta que es algo secreto y dulcemente oscuro. Me mira con esos ojitos pequeñitos y mordiéndose un poco el labio, bajando lentamente su mirada por mi cuello, deteniéndose en mi escote y recorriendo mi abdomen rápidamente, con afán de llegar a ese punto intermedio que cada por cada segundo se siente mas ligeramente húmedo, haciendo perder en control y lanzándome hacía ella poniendo mi boca en su oído izquierdo causándole una pequeña erizada en su cuerpo y diciéndole la frase que pensé mas justa para este caso que pueda expresar el deseo de toda ella, una frase que tenga la temperatura propia de mi aliento en su cuello y susurrando lentamente para que mis palabras queden claras y nunca olvidadas en su mas pervertido pensamiento,

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